Qué hay en el dibujo
El dragón está de perfil, con la cabeza en alto, dos cuernos curvos y las fauces cerradas. Su cuerpo está cubierto de escamas pequeñas que se hacen más anchas en el vientre, y las alas, con nervaduras largas, se abren por detrás como velas. Bajo sus garras hay rocas de aristas duras, y en el fondo se ve un camino que serpentea hasta un castillo con torres y almenas.
Edad para enfrentarse al dragón
Es una lámina para chicos de diez a catorce años. Las escamas y las rocas exigen constancia, pero el tamaño del dragón deja respirar a la hora de pintar. Quien aún no se atreve con tanto detalle puede empezar por el cuerpo y las alas, y dejar el paisaje de fondo para otro momento o simplemente en blanco.
Cómo imprimirlo
Descarga el PDF A4 o Carta y envíalo a la impresora al cien por cien. Como hay zonas con muchas líneas juntas, usa la calidad normal o alta para que las escamas no se empasten. Un papel de gramaje medio soporta bien las capas de lápiz y los rotuladores finos de los detalles.
Ideas para tu dragón
Dale una personalidad a la criatura antes de pintarla: un dragón de bosque en verdes y dorados, uno de hielo en azules y blancos, o uno de lava en rojos y negros. Pinta las escamas del lomo más oscuras y las del vientre más claras, y haz que las alas tengan un color distinto por dentro. El castillo del fondo luce mejor en tonos fríos y suaves.
Para inventar el mundo del dragón
Antes de elegir colores, imagina el lugar donde vive la criatura. ¿El castillo del fondo está abandonado o habitado? ¿El bosque de abajo está encantado? Las respuestas te guían: un castillo en ruinas pide piedra gris y musgo verde, mientras que uno habitado puede tener banderas de colores. Escribe tres frases sobre el dragón y su territorio antes de pintar, y verás cómo cada decisión de color tiene una razón y la lámina gana coherencia.