Qué formas aparecen en el dibujo
Los seis octógonos van alternando su giro, de manera que sus vértices apuntan primero hacia arriba y luego hacia los lados. Ocho rayos rectos los cruzan desde un círculo central hasta el borde y dividen cada capa en trozos con forma de trapecio. Entre una capa y otra hay puntitos que sirven de pausa visual. Es un diseño de líneas rectas y ángulos, muy distinto a los mandalas de pétalos redondeados.
Para qué edad resulta adecuado
Recomendamos este mandala a partir de los doce años, y hasta los catorce o más. Las piezas son medianas y pequeñas, y hace falta cierta paciencia para no saltarse un trapecio, así que no es el primero que conviene pintar. A cambio ofrece algo que a los chicos con mente matemática les encanta: ver cómo un patrón sencillo se multiplica hasta parecer complejo.
Impresión y papel recomendados
Las líneas rectas se notan mucho cuando la impresión sale borrosa, así que usa la calidad normal o alta de tu impresora. Descarga el PDF de tu tamaño de papel, imprime al cien por cien y, si quieres usar regla para repasar los bordes, elige un papel liso. Un gramaje medio-alto es suficiente para lápices y para rotuladores finos.
Un reto de color con reglas
Fíjate una regla antes de empezar: por ejemplo, ninguna pieza puede tocar otra del mismo color. Con cuatro colores se puede lograr, y verás cómo el mandala se convierte en un pequeño rompecabezas. Otra opción es pintar cada octógono con un tono distinto de la misma gama, de claro en el borde a oscuro en el centro.
Qué aprendes pintando patrones
Colorear un mandala geométrico entrena una forma de pensar muy útil: observar cómo se repite una figura, anticipar cuál es la siguiente pieza y mantener una regla de color a lo largo de todo el dibujo. Es una buena práctica para quienes disfrutan de las matemáticas, el diseño o la arquitectura, porque muestra de manera visual qué significa la simetría. Si lo haces con un compañero, cada uno puede pintar una mitad con su propia regla y comparar después los resultados.