Qué hay en la escena
El protagonista ocupa el centro, con el hocico fino, las orejas grandes y los ojos rasgados. La cola, ancha y esponjosa, rodea el cuerpo y marca una curva que ayuda a repartir el color. A su alrededor hay hojas de distintos tamaños y unas setas de sombrero redondo. El pelaje se dibuja en mechones cortos en la cara y largos en la cola, lo que da bastante variedad de texturas.
Edad recomendada
Es una lámina cómoda para chicos de diez a catorce años. Los espacios son medianos, hay detalles pequeños en el hocico y las patas, y el fondo de hojas deja escoger entre pintar con precisión o con soltura. Quien tenga poca práctica con el pelaje puede empezar por el zorro antes de pasar a animales más densos, como el lobo.
Consejos de impresión
Descarga el PDF en el tamaño de tu hoja y comprueba que la escala esté al cien por cien. El trazo es de grosor medio, por lo que la impresión en calidad normal es suficiente. Si vas a usar lápices de acuarela o pinceles, imprime en papel grueso para que no se ondule al mojarlo.
Cómo hacerlo destacar
Colorea el cuerpo en naranja rojizo y deja las patas con calcetines oscuros, como los de los zorros reales. Usa un amarillo ocre y un verde apagado para las hojas, y rojos o morados para las setas, que siempre llaman la atención. El blanco de la punta de la cola funciona mejor si no pintas nada y dejas que el papel haga de color.
Un otoño completo en una hoja
Esta lámina puede convertirse en un pequeño estudio de colores otoñales. Reparte las hojas en tres grupos, uno amarillo, otro naranja y otro rojo parduzco, y deja alguna verde para que no parezca todo seco. Las bellotas piden marrones medios con un brillo en la punta, y los troncos se entienden mejor con trazos verticales de gris pardo. Si repites el ejercicio con otra estación en mente, como el invierno, el zorro cambia de aspecto casi por completo.