Qué muestra el dibujo
El caballo ocupa casi todo el papel y se ve de lado, con las patas en el aire en plena carrera. Los músculos del cuello, del pecho y de los cuartos traseros están marcados con líneas suaves, y la crin forma mechones largos que flotan hacia atrás. Abajo hay un prado con flores de distintos tamaños que da pie a combinar colores vivos con el tono más sobrio del animal.
Para quién es esta lámina
Funciona bien de los diez a los catorce años. Pintar un caballo exige algo de observación, porque las proporciones y los músculos pesan más que en otros animales, pero las líneas guían bien. Es una elección habitual entre quienes montan o sienten curiosidad por los caballos, y también para quien quiere practicar el movimiento en un dibujo.
Cómo sacar una buena impresión
Descarga el PDF A4 o Carta y envíalo a imprimir al cien por cien. La mayoría de las impresoras de casa lo resuelven sin problema en calidad normal. Si planeas colorear con marcadores, utiliza un papel de gramaje alto y coloca una hoja debajo para evitar que la tinta manche la mesa.
Ideas de color para el caballo
Hay muchos pelajes reales entre los que elegir: castaño con crin oscura, tordo gris moteado, alazán anaranjado o pinto con grandes manchas blancas. Prueba a pintar cada mechón de la crin con un tono algo distinto para dar sensación de viento. Los músculos se destacan oscureciendo apenas los bordes y dejando el centro más claro.
Sombras y luces para un caballo con volumen
El truco de los pintores de caballos es decidir desde dónde viene la luz. Si imaginas el sol arriba y a la izquierda, el lomo y el cuello recibirán más luz y el vientre y las patas del lado derecho quedarán en sombra. Pinta primero toda la superficie con el tono base y, después, añade el tono oscuro con trazos largos que sigan la forma del músculo. Un toque de color cálido en las sombras evita que el animal parezca de plástico.